La copa de la cena
"Salir a cenar era dos copas de vino como mínimo. Ahora llevo el frasco en la cartera y lo tomo antes de salir. Disfruto la comida, la charla, y me vuelvo entera a casa. Nadie sabe nada, y ya no lo necesito."
Ya lo intenté todo
"Probé apps, moderar, propósitos de año nuevo… todo se apagaba a las dos semanas. Esto es lo único que me duró. La diferencia es que no siento que estoy peleando contra mí misma todo el tiempo."
Miedo generacional
"Crecí viendo a mi viejo con la botella todas las noches. Un día me vi haciendo lo mismo, a la misma hora. Esto me ayudó a cortar la cerveza automática de la tarde antes de pasárselo a mis hijos."
Presente para mis hijos
"Después de acostar a los chicos me servía una copa que se volvía tres. Me daba culpa estar ausente y siempre cansada. Con Zafra corté ese automático: ahora llego a la noche presente, les leo el cuento y me acuerdo de todo. Volví a ser la mamá que quería ser."